Huele a libro

Cuando entras en ella, lo primero que te llama la atención es su olor. Eso sin olvidarnos de cómo suena su maldita voz. Podría haber elegido millones de fragancias francesas de frascos pequeños para bolsillos grandes, sin embargo ella no se aproximaba ni lo más mínimo al arbitrario superficialismo. Su olor, su fragancia loca, era de libro viejo. De los que cuentan y, sin importar qué, te enredan. De los que te hacen volver a leerlo una y otra vez sin importar el final. ¿Y su voz? Su voz era rock. Rock de garito humoriento, de noche triste que solo las estrellas que iluminan los tejados son capaces de arrojar un poco de luz.
Exactamente así es ella: rock, noche, libro, humo y pintalabios color quiero perderme otra vez entre los tejados, tus páginas o tus labios.

Comentarios

  1. Y es que hay aromas que sólo la noche puede otorgar... Aunque sean noches sin estrellas.

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    1. ... Y a veces para qué estrellas, en el cielo si se tienen en los labios.
      Gracias por pasarte por aquí, ¡un abrazo!

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