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Mostrando entradas de agosto, 2015

Ciao, agosto!

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Se va agosto. Con él, el ruido de los turismos, las camisas de palmeras, las chanclas y el atardecer cuando buena parte de Europa ya está en pijama. Se marcha el olor a crema de Sol y el aire es abordado por olores cálidos de un café amargo a media noche, con chaqueta fina para derretir los últimos suspiros del verano.
Se va agosto, emigra el verano y todo eso que tenga que ver y de repente, las olas y los peces vuelven a caminar con la misma tranquilidad que antes. Las gaviotas regresan a su territorio que temporalmente fue invadido por unas sombrillas caprichosas, y el atardecer ahora que nadie le ve, estremece al cielo con disparos de colores anaranjados y rojizos, como si los turistas le hubieran ruborizado todo este tiempo.
Y todo gira igual que antes pero con una velocidad vertiginosa. Lenta y vertiginosa velocidad que con ironía, hace agotar la luz del Sol antes, los rayos pierden su fuerza y el viento se hace dueño de la ciudad. El mar enfurece cada vez más y sus brazos golpea…

Huele a libro

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Cuando entras en ella, lo primero que te llama la atención es su olor. Eso sin olvidarnos de cómo suena su maldita voz. Podría haber elegido millones de fragancias francesas de frascos pequeños para bolsillos grandes, sin embargo ella no se aproximaba ni lo más mínimo al arbitrario superficialismo. Su olor, su fragancia loca, era de libro viejo. De los que cuentan y, sin importar qué, te enredan. De los que te hacen volver a leerlo una y otra vez sin importar el final. ¿Y su voz? Su voz era rock. Rock de garito humoriento, de noche triste que solo las estrellas que iluminan los tejados son capaces de arrojar un poco de luz.
Exactamente así es ella: rock, noche, libro, humo y pintalabios color quiero perderme otra vez entre los tejados, tus páginas o tus labios.

No lo leas, seguro que a alguien se le ocurrió antes que a mí

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La crítica me obsesiona hasta tal punto que no puedo parar de darle vueltas, mirarla por detrás, por arriba y por debajo. Revolcarme, pelearme con ella e incluso besarla. Destruye lo que tenía claro, crea la duda, "la materia ni se crea ni se destruye", me siento oprimido por una verdad que no es la mía, dudo de mí, la inseguridad trasciende a un primer plano y me apetece solo destruir. Sin crear.
 Y sin embargo la busco a cada rato.
Pienso en la originalidad, ¿qué es la originalidad en el siglo XXI? Hiperrealismo y abstracción, empirismo y racionalismo, fantasía y hechos reales; Brahms y Liszt, Cortázar y Borges, Nietzsche y Kant.
¿Existe algo que no se haya escrito ya? ¿Existen ideas no escritas? ¿Filosofías? ¿Temáticas nuevas? ¿Radica la originalidad en el tema o en la prosa? Maldita sea, ¿se puede besar sin haber sido besado? ¿Se puede escribir sin saber leer? Los axiomas de los pensamientos, de la literatura, la historia o la filosofía, ¿acaso es posible escaparse de e…

Tú también, ¿verdad?

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de ella? ¿Qué soy yo, si no más que unos cuantos trazos de realidad realizados por la sociedad y mi pesadumbre por ella? ¿Acaso tú no te peinas así porque de la otra forma pareces demasiado "normal"? ¿Acaso no te condiciona ser así porque ser asá, es ser muy sociedad? ¿Acaso podemos escapar de ella? ¿Tú nunca juzgaste a un señor trajeado? ¿Pensaste que sería un revolucionario con unas ideas que cambiarían a este mundo? ¿O tal vez pensaste todo lo contrario? ¿Que será un tipo corriente que hace su trabajo por despecho y no por afecto, que nunca ha pensado sus actos, ni en el mundo que le rodea? Que es ese modelo perfecto que la sociedad está construyendo, ¿cierto? ¿Y de ese chico con cresta, qué pensaste? Un tipo alejado de esta sociedad, con ganas de cambiar el mundo, intentando romper prejuicios absurdos, ¿no es verdad? Resulta ser, que al final, absurda es nuestra cárcel inevitable de desechos, de prejuicios, de prototipos, de cánones inventados que creamos y destruimo…