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Mostrando entradas de mayo, 2015

Maldita sonrisa la tuya

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Cantaban los pájaros, resonaban las campanas y sus pasos firmes pero frágiles seguían el ritmo pesante de estas. Miraba a las nubes y ellas lo miraban con esa mirada que no te desea la muerte, pero debe estar cerca de aquello.
 Y mirase donde mirase, solo veía caras de odio. De psicópatas que querían verlo caer una y otra vez y reírse en cada rasguño pequeño que se hiciera para hacerlo profundo e incurable.
Pero miraba a la luna, para encontrar consuelo en ella. Algo tan terrible, tan piadoso y malévolo debía tener a alguien maravilloso que contrarrestase su acérrimo odio. Al menos, algo le quedaba. Al menos, ante tanto mediocre y tan pocas excepciones, aún existía, alguien que se atrevía a sonreirle. Alguien que no creyera que es un monstruo. Que no se asusta cuando lo ve pasar, si no que espera quieta, sin detenerse nunca, esperando que vuelva a pasar, para regalarle lo mejor que le podía regalar en ese momento:
Una sonrisa de verdad.

Modo aleatorio

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Giraba y giraba un mundo que solo parecía detenerse cuando los relojes se disparaban. Pero qué puta puede ser la ironía a veces,
Y me encanta. Como me encanta la silueta que dibuja tu boca cuando me mira y sin tocarme,
Ya me está besando.
Como me besa tu boca cuando ya me está rozando y las metáforas dejan de serlo y tu boca me toca y tus labios se funden y yo, que cuándo parar. Y tú, que cómo parar.
Cómo parar, me preguntas sin darme oportunidad para responderte. Porque sabes que la mejor respuesta está en la silueta que puedo dibujar con mis labios sobre los tuyos. Y lo sabes. Y lo sé.
Como sé que no entenderás este texto.
Como este texto, entiende que no tiene sentido.
Y el sentido, me dice que esto es un buen momento para parar.
De escribir, que no de besar.
Besar.