La sonrisa de cristal

Buscaba la felicidad por todas partes, incluso se perdió en ella misma en su desdicha. Allí, llovía fuerte, las nubes impedían ver bien y su sonrisa caía hacia abajo como los truenos caían hacia ella.
Incansable, al menos, seguía buscando y lloviendo a la vez. Creía, que su felicidad, o eso que hace mover montañas por culpa de una risa, que no de una fe, estaba en un lugar inalcanzable.
Y sin embargo, tan solo, tuvo que urgar en su bolsillo para darse cuenta que la felicidad sólo estaba en un sitio concreto y no en lugar ajeno. Tan solo, tuvo que mirar en las cosas más simples de su bolsillo; un espejo redondo, el cual poseía el tamaño perfecto para que su sonrisa encajara. Y se sonreía. Y miraba hacía adelante.
Y magia.


Sonrisa ante el espejo

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