Vete, pero quédate

Ayer te vi pasear por las calles que pudieron ver cómo creamos el desastre tan bonito en el que nos metimos.
Y me dio igual. Porque sonreías a la vida, sola, como sin ayuda de nadie, como valiente, como fuerte. Sonreías porque sí y me hiciste sonreír porque .
Nos dijimos adiós. Pero hay algo que siempre querré tener cerca para saborearlo cuando a mí me falte;
Tu felicidad. Tu sonrisa. Y tu fuerza.
Vete, pero quédate donde pueda ver lo poco que decidimos dejarnos puesto el uno del otro: esa sonrisa con la que siempre despertábamos al vernos.

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