Sin saber hacia dónde, llegaba donde tenía que llegar

Tenía un ojo puesto en el presente y otro en el futuro. Sentía la necesidad de ocultarse, dejarlo todo atrás y volver más tarde como si nada hubiera ocurrido. Siempre cansado de permanecer en un mismo sitio. Siempre en la búsqueda de ir calentando e iluminando a su paso. Sin una meta fija, corriendo como por instinto, estando en el momento indicado por error. Dejando atrás a montañas que dibujan curvas tristes en su despedida, coloreadas de amarillos y rojos y naranjas que rozan la poesía y tocan la perfección. Sin saber hacia dónde, llegaba donde tenía que llegar. Y se iba cuando tenía que irse. Siempre en el momento adecuado.
Imagen de Coral Nieto (@CoralBigSmile)


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