San Valentín se fue

Se fue San Valentín. Me demostraste, cariño, todo lo que puedes darme y un poquito más. Me demostraste, que no se necesita regalo, que estamos enamorados pero que el día de los enamorados es algo tan repugnante que es mejor huir, reírse de esas cenas de mierda, de esos ramos decadentes, de esos regalos a última hora en cualquier tienda de pacotilla para que su santa esposa se quede tranquila.

El amor es otra cosa, joder. Y lo digo con tacos, con palabras malsonantes y libertad, porque al final, el amor es eso. Una cuerda que une pero que no maltrata, que deja ser, sin impedir volar, si no que hace volar más alto. Que no ama más por ser día de no sé qué carajo inventen.

Tú, me demostraste que amar puede empezar en un paseo y acabar entre tus labios tus brazos o tu pecho. Tú, me demostraste que una mirada puede enganchar, como obligándote a verla el máximo de tiempo posible.

San Valentín se fue. Pero aquí estoy, escribiéndote una carta de amor, o algo así. Porque tú, también me demostraste que si amas, tienes la necesidad de demostrar amor en cualquier día del año. Se fue San Valentín. Pero yo te quiero un poco más.



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