Esto va de tormentas y tu besos

Tan solo éramos unos cómplices en esta tormenta, cariño. La lluvia, la nuestra, mojaba las calles, como nuestra piel se empapaba de besos. De efímeros besos que hacían desaparecer la niebla siniestra que envolvía mi insomnio. De efímeros besos y ráfagas de amor, de tu amor, de ese de terciopelo, del que te arropa, del que te viste de gala estando desnudo.
Después de la tormenta volvíamos a la calma. Como con anhelo de ésta, seguíamos besándonos, conmocionados, para no apagarla del todo. La tormenta, nuestro paraíso, cariño. Como el del águila es el cielo porque se siente libre, la tormenta era el nuestro. Porque nos dejábabamos llevar por la emoción, el viento, las corrientes, los truenos y todas esas explosiones que acababan en el mismo lugar. Sobre mi pecho; entre tus manos. ¿Sexo?
Más que eso.
(Palabras subrayadas, palabras que me han aportado mis seguidores de Twitter para escribir esta entrada: MIL GRACIAS)

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