La obra de tu vida

Las notas hacen magnificar el paso del tiempo. No sé si esta mierda me alegra, me enfada o entristece. Entre nostalgia una lágrima puesta en el pasado aparece por lo que pasó. Pero al mismo tiempo una sonrisa rompe la lágrima, la descuartiza, la aniquila. Esa sonrisa eres tú, presente. Presente con feliz futuro, seguro. Y si no es así, ya jugaremos a ser magos para hacer de las cenizas un árbol.
Una garganta grita a versos callados lo que un cerebro sin corazón sabría contar.
Contar. Contamos los días que quedan, los amigos que tenemos. Incluso el amor. Hay quien dice que tiene más por tener gran cantidad, por tener grandes coches, mansiones en las que vivirían cuarenta familias. Cuarenta familias de esas que viven en la calle y no saben dónde dormir por culpa de un país que defiende la vida de una semilla, pero abusa de los que ya viven. Hasta asesinar sus sueños.
Y volvamos a lo de antes; tener más, es mucho más que eso. Al fin y al cabo, tener más es contar con menos. Sabiendo que esa poca cantidad llena la de millones. Sabiendo que esa cantidad es capaz de asestar golpes a la triste soledad que a veces aparece.
Obligado a escucharla quien lea éstas palabras.



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