La de la curva frágil

Tenía una de esas sonrisas que se olvidan al cruzar la calle, mirar el móvil o las nubes. De esas tímidas. De esas que todos pueden prescindir de ella. Sin embargo, cuando tornas la esquina, despegas la mirada del móvil y contemplas el mundo que te rodea, queda un frío vacío  dentro de ti al no encontrar esa sonrisa. La sonrisa que te preguntabas por qué estaba ahí y por qué seguía y por qué, maldita sea, por qué carajo sonreía si solo compartíais esos segundos de reciprocidad. Y nada más...

... Y nada menos. Al final, cuando desaparece te haces ver que lo menos importante es tener respuesta a los porqués. Todos los días estaba dispuesta a regalar una sonrisa que seguía siendo sonrisa a pesar del cansancio, de la rutina y de esas cosas que se dicen en las historias de personas tristes que regalan felicidad. Y eso era lo importante. Que te regalaba la sonrisa. Porque sí. Porque podía. Porque sabía que no la ibas a olvidar. Porque sabía que ibas a cruzar todas las esquinas esperando que detrás de alguna estuviera ella. La de la curva tímida que todos olvidan pero que tú moriste en ella. Y sin darte cuenta.

Comentarios

  1. Hace poco que tengo blog y recién encontré el tuyo. Me gusta como escribes así que ya te sigo ;)
    Creo que todos tenemos esa sonrisa que esperamos encontrar de camino a casa
    Que tengas un buen día :*

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    Respuestas
    1. Me alegro que te guste, coge asiento, un cafecito o chocolate y disfruta, ¡bienvenido! :)
      Me pasaré yo también por tu rinconcito. ;)
      Muchas gracias y... ¡Bonito día!

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