¿Y sí...?

A veces uno se cansa de la tristeza. De los lamentos. De los sueños rotos, de las desilusiones, de lo "no conseguido". Del esto me pasa por tonto, o esto por no hacerle caso a no se quién o no se cuán, o qué se yo. Pero si ese presente es pretérito ahora, nada más importa. Nada. Solo el color de ese recuerdo. Y en eso se tiene que quedar; solo en un maldito color más de una paleta de infinitos colores. Allí estará para siempre. Nosotros decidimos cómo utilizarlo: si pintar un bonito cielo gris de una tarde de invierno; o hacerlo directamente sobre nosotros y autolesioarnos.
Y a veces decidimos autolesioarnos una y otra vez. Continuamente. Un martillear constante. Una explosión lenta y dolorosa.  No nos importa nada. A veces, no nos importa ni siquiera dónde está la salida de este túnel. Estamos tan convencidos de que el color gris de nuestra piel es para siempre... Y con la lluvia se diluye. Sí, con simple lluvia. Con la lluvia constante del reloj y la mirada puesta estrictamente en cada uno de los segundos que pasan. Sin mirar atrás.
¿Y si vivimos un poco? Y si nos olvidamos del color gris, del miedo constante a nuestra propia vida, al fuego. A quemarnos. ¿Y si jugamos con él? ¿Y si reímos a la vez que lloramos? ¿Y si no distinguimos entre el bien y el mal? ¿Y si nos perdemos? Solo por un instante. No sé... Vivamos un poco.
Un poco más.

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