No sé. Estoy jodido

Un mes y no sé cuantos días sin escribir.  Aunque no sé para qué he vuelto, ni de qué hablar(me) exactamente. No sé si hablar de la música aburrida que suena de fondo, de ese blues apagado, de esa voz en azul sostenido menor que entristece a los payasos; no sé. No sé si de las manos frías, de las bocas calientes o del aire tan seco que emerge de una ventana abierta tan húmeda. No sé si de las estrellas que hacen al cielo más cielo o de las que acercan la tierra al cielo. No sé si de las colillas que piso al caminar o de los cigarrillos que me topo al pasar. Cigarrillos rozando bocas que envejecen por puro vicio. Humo que enrojecen a ojos que ven, pero que no sienten.
No sé si hablar de todas las miradas que pasaron y que se podrían haber quedado esa noche. No sé si de las miradas, de la mirada, de la que me hizo perder los nervios, de la que no quería escapar pero a la vez estaba huyendo. De la que quizá no vuelva a ver como esa noche. Esa noche tan azul sostenido menor, y esa mirada tan sensible que pedía a gritos ser resuelta.
No sé. No sé.
Estoy jodido.

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