Tres susurros y un beso. Es lo que me hace falta para dibujar en tu rostro un universo.

Qué fácil, ¿no? Con qué poco te conformas. Cualquiera podría hacer eso por ti, y quedarías tan feliz como un niño con zapatillas nuevas.
Qué difícil, diría yo. Qué difícil, es encontrar a alguien, que con tres susurros, y un beso, dé razones suficientes para dibujar universos con tal de encontrar sonrisas, en ellos.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La de gris color cielo

La mujer galaxia

No se ponga celoso, Horacio