Libres en un paraíso... Entre rejas.

Bostezar, soñar, dormir. Alarma. Despertar, blasfemar, desayunar. Prisas. Vestir, correr, salir. Tráfico. Mañanas llenas de verbos. Verbos rápidos, verbos convertidos en rutina. Verbos pesados, cansados. Malgastados. La acción que describe, irónicamente, nuestra pasiva vida. Corremos, vagando por la vida. Sin ilusión, con estrés, saturados. Sin emoción.
Cogemos aire, nos llenamos de todo, menos de oxígeno. De residuos, de contaminación, de humo negro. Tan negro como el mundo que hemos creado. Un mundo imperfectamente perfecto, que hemos querido convertir en perfecto. Haciendo de él, algo perfectamente imperfecto.
Y llegamos a casa, agotados. Bostezamos, soñamos... Dormimos. Y otra vez la alarma, las prisas y el tráfico...
Y así me convertí en preso de mi vida. Y así convertí mi ilusión en preso de tu mirada.

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