El día que la libertad entró por mi ventana

En mi ventana miraba cada vez que buscaba algo que no encontraba en mi habitación. Allí se veín árboles, pájaros cantando, ardillas correteando. Mariposas volando de flor en flor, compartiendo polen con las abejas, aterrorizadas por las enormes alas de esas criaturas relativamente pequeñas.
   En mi ventana miraba y solo encontraba libertad. Pero cuando salía por la puerta no encontraba lo mismo que mi ventana mostraba. Tras la puerta solo hay ruido, coches dislocados, personas serias que no se miran. Insultos, sonrisas que no se creen ni ellas mismas...
Ahora en mi ventana solo veo los mismos coches que hacían ruido. Las mismas personas serias y esas miradas que transmitían vacío. Ahora las mariposas se fueron, y ese enorme árbol que tenía tanta vida solo es una imponente farola que nutre de luz artificial las noches oscuras.
  Ahora solo encuentro libertad dentro de mi ventana. Ahora mi libertad tiene nombre propio, tiene dos ojos que ciega al Sol y hace callar al ruido de esos coches.
Ahora mi libertad duerme, y encuentro en sus sueños la libertad que me han robado.

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