En el corral de los pensamientos

Nos quema el aire, nos llevan los suspiros, pero el viento en contra, con los problemas a cuestas. Pero en la frente grabada la palabra dignidad. Grabada la palabra justicia. Grabada las pocas cosas que se salvan del mundo, contadas con una mano. O quizá dos dedos(...)

Ser de rutina me hace no ser. Ni ser si quiera ser vivo. Poco a poco más mediocres, transformándonos en lo que criticábamos, siendo lo que nunca seríamos. Al final todo igual, ponemos el ancla y que la marea nos lleve. Para qué enfrentarse a las olas, si puedes ser una de ellas.

Azul del mar. Azul cielo, azul libertad. Qué ironía, ¿Verdad? La apariencia no cuenta, pero nos engaña. No sé si es falta de inteligencia o abundancia de estupidez. Aunque para estúpidas estas palabras. Que son solo eso, simples palabras que no van a servir para nada. Para evitar soltar lágrimas, vomitando frases. En el algunos casos con más coherencia que nuestra vida propia. Propia vida nuestra, qué coherencia más ilógica.

Qué fragilidad más inútil, qué falsedad más mediocre. Dueles más que las balas del cañón, ahogas más que este aire que respiro. Y en un vacilo quiero irme, poder decir adiós con una sonrisa y vivir mi vida, y no la que debo, o dicen, que debería poseer. Firme aquí, no llegas a la media. No te riges a lo que piden, si no tienes esto no puedes hacer nada. No puedes dormir en esa cama, no puedes comer. No tienes trabajo digno. ¿Digno? Tu dignidad es tan ruin como la vida que dicen que tengo. No estudias, no haces lo que te piden. Estás perdiendo el tiempo (disfrutando de la vida).
Reto aceptado.

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