Amor verdadero.

Ella estaba convencida de que era el amor de su vida. De hecho, su vida era solo de él.
Él, convencido también de que era dueño de su delirante corazón, se dedicaba a contar aterrorizado los días para su muerte. La única razón que podría conquistar la ruptura de este amor tan efervescente; el apocalipsis vestido de Muerte.
Pero no contaron con el presente. Hoy mismo lloran desconsolados. Ellos se han dejado e insultado. Ayer lloraban por el futuro, se alegraban por su pasado. Pero se olvidaron de algo; sin el presente los sueños se agotan.

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