Caramelo revoltoso...

Eres terciopelo, caramelo, eres la cama que tanto deseo. Te miro, me sonríes, te sonrío. Busqué un beso y tú me diste una vida. Ahora busco tus pies y me arrodillo ante ellos, porque me haces temblar, pequeño terremoto. Porque en tu suelo, encuentro mi cielo. Porque soy todo tu pueblo, mi reina de lo inestable. Y como reina, reinas, pero no gobiernas. Reinas en el país de la utopía. Donde todo es tuyo, y todo es mío, pero dueños de nadie. Lo único nuestro es el tiempo, y el poco aire que separa nuestros cuerpos.

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