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Mostrando entradas de marzo, 2013

Niño, sobre todo sé niño.

Los farolillos dan una efímera y siniestra luz, cubriendo las calles encharcadas, frías y desoladas. La niebla congela el viento, los gatos maúllan consuelo, los perros le piden a la luna lo que en la Tierra no encuentran. Las ratas divagan por las calles; ya no distinguen las cloacas sucias del exterior.

El aire susurra con orgullo al silencio de la oscuridad. Todos duermen, como siempre, pero ahora sin hacer ruido. En el trasfondo de la ciudad suena una sirena que grita porque alguien pidió auxilio. Otra sirena, a orillas de una persiana entreabierta gime una bella melodía que oculta todos los miedos. En la ciudad unos fallecen, mientras otros mueren, por amor. En la ciudad unos lloran por dolor, mientras otros, por placer.
Las ratas vuelven a su casa, el ruido del silencio les atemoriza, la búsqueda de un paraíso acaba de ser abatida; la realidad del ser humano es demasiado dura para los humanos.

Todos los gritos conforman a la ciudad. Un lugar diminuto, con millones de almas, con …

Silencio.

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En el silencio de la ciudad

Silencio. Las farolas tiñen de una luz siniestra la ciudad. Los reflejos en el mar dulcifican la escena. Toda oscuridad  esconde luz, borrosa y desteñida. Se escucha el sonido del silencio, el sonido de una vida intentando hacer música a orillas de la soledad. Con la luna de público, con la arena aplaudiendo, y las olas murmullando, silencio.
Las notas acarician el viento, las manos como escarchas, el corazón le abrasa. Una melodía es lo único que le abraza. La clave de Sol tiende hacia el infinito, intentando llegar al cielo con escaleras de cuatro pasillos. El mundo es enorme, pero infinitamente diminuto. El cielo tan grande, y tú, estrella, tan bonita y tierna. Susurra silencio. Silencio tan fuerte que oculta los gritos, el ruido. El silencio también es música. Sobre todo si calla las voces del averno.


En el silencio de tu corazón

Silencio. Mi habitación, mi vida, pide a gritos silencio. Silencio de tus ojos, tu mirada nítida, traviesa, alborotada. Con lo…

Soledad.

Qué bonita es a veces, pero qué amarga otras tantas. Las horas pasan espesas con ella, cada minuto es eterno, pero a la vez los días vuelan tenebrosamente rápidos, como estrellas fugaces que han perdido el brillo y el rumbo, de tanto correr.
Nos convertimos en los únicos oyentes de la voz que proviene de nuestra mente. Tan oscura, tan ronca, tan profunda, que incluso nos cuesta reconocer ese sonido señero que parece provenir de ultratumba; nuestra propia voz.
Nos hace ser presos de nuestro silencio, en una cama fría, junto a las orillas de un río elaborado con nuestras penas. Alumbrados solo por una penetrante, pero efímera luz, que le da un poco de sentido a nuestro vacío exterior. Consuelo el nuestro por cierto, saber que nuestro vacío está en la capa superficial y no en el interior, como en el caso de muchos.
Empero, la soledad se puede vivir de otra forma. La soledad más bonita es la que se vive acompañada, en cualquier lugar. Destapados, tapados, pasando frío o calor. En un cuart…

¿Sueño, o realidad?

He soñado que por mucho que comía, seguía hambriento. Que por mucho que soñaba al dormir, no encontraba mis sueños. Que el agua no limpiaba, que todo me hacía sentir sucio. He soñado tanto, y a la vez tan poco...
He soñado que eras la única que me quitaba el hambre. Dejando que endulzara mi lengua por cada uno de tus rincones más tiernos. Así, solo podía soñar despierto, ¿Qué mejor sueño, que abrir los ojos y encontrarte? Y limpiar nuestra mente sin necesidad de agua. Que lo único que me limpiaba el alma eran tus caricias, tus rodeos de tus piernas sobre mi cabeza. Tu tierna barriga, junto a la mía. Tu lengua, más próxima a mi boca, que a la tuya. Y nuestro amor más fundido, que nunca. He soñado que soñaba todo lo contado, pero he despertado. Y ha resultado ser cierto...

Deja volar la relatividad. Y tu subjetividad.

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El arte. En toda su plenitud, relativo. ¿Son los sentimientos de un artista mejores o peores? A nuestro juicio, diremos que sí, pues una forma de expresarse puede ser más cercana a nosotros. O en caso contrario, no llegar a entender nada y clasificarlo como ruin o estúpido.
Y allá donde haya un intermediario, el valor (económico) se dispara. Nada de esto es positivo ni negativo, pues todo el mundo posee la libertad de dar su subjetiva opinión. Eso es lo bonito del arte, su relatividad. El aspecto negativo entra cuando se relaciona el precio, con su valor emocional o su expresividad. Pero no me extraña nada, viendo que hasta las personas, se ponen un precio....

Número 5: 140.000.000 $ - Pollock.
Paisaje dulce: 120$ - Un pintor amateur.

¿El segundo mejor que el primero? Más caro seguro, no hay que ser un lince. Lo demás... Observa, interpreta y quédate con lo mejor. Pero no creas que tu opinión es igual a la de los demás. Recuerda lo más importante, la relatividad.
Todos tenemos algo para en…