¿Esa cama está vacía?

Quiero aparecer a tu lado, en tu cama, y susurrarte al oído que esta noche no duermes sola, que soy todo tuyo. Hacer todo lo que me pidas por un beso es mi propósito. Seducir con la mirada el alma, decirnos todo y a la vez nada. Acercarme a tu rostro, sentir nuestra respiración cómo se acelera, muy poco a poco.
Nuestras manos se van encontrando, nuestros dedos bailan a ritmo de las pulsaciones, hasta que se escapan, buscando un nuevo rumbo. Nuestros labios cada vez más cerca, nuestro cuerpo se balancea y todo  va acelerándose. Unos abrazos se acercan con fuerza, pero con delicadeza, acariciando la leve curva de tu espalda, sintiendo como entre suspiros, soltamos el amor que tanto aguantamos. Susurros al oído, y nuestros labios cada vez más pegados. Todo por un beso, pero todo es insuficiente.
Me apetece en tus brazos derretirme, en tu mirada desnudar, en tu cuerpo perderme y en tu mente encontrarte. Me apetece sentirme más tuyo y más de nadie más. Me apetece tus besos, tu cuerpo, y la eterna saliva para que no se seque nuestro amor.

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