La música que no toca instrumento

Las voces, el grito, el estrés, el agobio, corrompen la pequeña melodía de mi cuerpo. El capricho, las manías, la estupidez, el egocentrismo (...) muerto por dentro, hierven mis venas, que abaten a una ira irracional. Un mal día, un mal sueño y encima consigo la descomposición del único humano que me cuida e intenta comprender lo incomprensible. No hay nada peor que eso, créeme. Puede parecer bonito que nuestro ser esté unido por un hilo de empatía, pero destroza el vivir cuando mi mediocridad se prolonga convirtiéndose también en la tuya. Más cuando el problema no eres tú. Porque tú no dejas de ser mi música... y no de posesión. El mundo desordena mi mente, tu sonrisa me equilibra el ambiente... Tú cohesionas mi cordura.

El fagot, la viola, el clarinete, la tuba, la guitarra, el piano... pero tú... 
¿Tú? ¡TÚ TOCAS MI VIDA!

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