En el suburbio de la rutina.

Rutina invernal, rutina veraniega. Monotonía incandescente colorea nuestras aburridas vidas, transformándose en un ciclo sin color y sin puertas que indiquen la esperada salida.
Nuestra vida parece maravillosa: nuestro bonito trabajo; nuestro bonito apartamento; el coche; la moto; y una familia estupenda. Hasta que nos damos cuenta de que dicha envidiosa vida gira acompañada de unas diferentes melodías enarmónicas; literal y aparentemente diferentes pero profundamente iguales.
Cansados de todo. De estudiar, del coche, de madrugar. De estar tumbado, de la playa, de no hacer nada. De nosotros mismos. De nuestra forma de ser, de escribir. Y... Fin. Este es el límite de mi cansancio.

Comentarios

  1. Esta entrada es muy de rutina, como tú has dicho, pero espero que no sea el final del blog
    *Abrazos*

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  2. Por supuesto, ese final solo lo dictaría la inspiración, y en ningún caso será agotada.
    Un abrazo!

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