Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2012

Tirando de tu corazón

Imagen
Te echo de menos, te echo de menos. Y no por tus labios, ni siquiera tus piernas o tu espalda. Si no por las sonrisas, los besos y ese perfume que solo encuentro en tu pelo. Y porque me haces temblar, terremoto.
Un día gris, llovía afuera y también adentro y sin embargo, un Sol que nunca creí que saldría, convirtió mi cara larga en una curva color arco iris, sabor rímel corriéndose por culpa de una carcajada que nos desnudó.
Me desvelo. Miro al lado gris de mi cama, no te veo. Abrazo la almohada, miro cuánto queda para que la alarma me ponga los vellos de punta; veinticinco minutos treinta y dos segundos; justo lo que necesitaríamos para desnudarnos y erizarnos la piel antes de que lo haga ese asqueroso sonido. E insisto una y otra vez, ven a verme ya por favor, porque sin ti no como, no bebo, no salgo, no me peleo. Porque te quiero. También te deseo. Porque apretamos las manos, me miras a los ojos y con el silencio, ese silencio tuyo que te quiebra y te crea nuevo, no se necesita nada, n…

Ganando pérdidas. Ganando poder.

Todas estas palabras se las debo al hombre que me ha inspirado,Albert Espinosacon suMundo Amarillo. Que a decir verdad no he acabado de leer, pero suficiente he tenido para desteñir el blanco de esta página. Centrarme en, concretamente, el tema de laspérdidas.
Las pérdidas, en cualquier contexto. La pérdida de un ser querido; de un objeto material que dejó de servir; de una amputación de algún miembro. Toda pérdida tiene un mayor calibre, pues evidentemente no es lo mismo que nuestro televisor se rompa (les pongo esa caja hipnotizadora de ejemplo para que sintáis empatía), a que alguien que sintamos cariño desaparezca de nuestras vidas. Pero el proceso de esa pérdida, es exactamente igual. Hay que sufrir por ella, pero hay que hacerlo bien, hay que pensar en ella, desahogarse en llantos. Los ojos son nuestros limpiaparabrisas privados y públicos. En un tiempo corto, ese sufrimiento, se transformará en una sensación de limpieza, pues todo lo que teníamos que pensar, que sufrir por dich…

En el suburbio de la rutina.

Rutina invernal, rutina veraniega. Monotonía incandescente colorea nuestras aburridas vidas, transformándose en un ciclo sin color y sin puertas que indiquen la esperada salida.
Nuestra vida parece maravillosa: nuestro bonito trabajo; nuestro bonito apartamento; el coche; la moto; y una familia estupenda. Hasta que nos damos cuenta de que dicha envidiosa vida gira acompañada de unasdiferentes melodías enarmónicas; literal y aparentemente diferentes pero profundamente iguales.
Cansados de todo. De estudiar, del coche, de madrugar. De estar tumbado, de la playa, de no hacer nada. De nosotros mismos. De nuestra forma de ser, de escribir. Y... Fin. Este es el límite de mi cansancio.