365 días cualquiera.

Me aburre hacer un resumen del año, ya lo tengo en mi cabeza, no necesito nada para recordarlo, pero por otra parte necesito expresar cómo ha sido, qué me ha aportado estos 365 días.
Principalmente, me quedo con el año en el que dejé de ser don inocentón; quizás parecía bonito sonreír por todo, pero prefiero no ser tan ignorante, siendo consciente de Toda la escoria que nos rodea. Quizás suene triste, o amargo, pero yo lo categorizaría como un aspecto positivo, algo que me hace ver a la sociedad de una forma totalmente diferente; todos, somos al fin y al cabo, borregos de esta sociedad, en la que somos pescados por los "superiores", que nos atraen con cebos, cual pez capturado por el pescador.
Quizás  es el año que descubrí... no el amor de mi vida, porque Nunca sabemos lo que nos deparará el futuro, pero Sí un bonito amor, algo que al paso de los años, formará parte de unos Mágicos, Maravillosos, recuerdos, los cuales aún sigo rellenando páginas en nuestro camino.
También será el año en el que conocí el lado opuesto del amor. Pero no me arrepiento de nada, ni de nadie. Cada día, cada hora, cada minuto, se lo agradezco, porque de una u otra forma, me ha enseñado a ser más yo; a valorar el tiempo, como si de diamante se tratara; a ser paciente, pues "la paciencia es amarga, pero su fruto dulce".
La amistad me enseñó a ser una cajita llena de algodón, porque la fragilidad de ésta hace destruirla en cualquier movimiento, pero a su vez, una fragilidad Regenerativa, si posees el privilegio de tener personas a tu lado que te sacan una sonrisa, con solo escuchar su nombre.
  Por cada uno de estos 365 días, catalogo a este 2011, como un año en el que la balanza se tornó hacia la perfección; dotándome de millones de sensaciones, de sentimientos, de lugares, de personas... de palabras. Palabras, que marcarán el camino que sigo.

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