Inestabilidad nocturna.

Son las 22:30,
El silencio de la noche predomina en mi habitación, cuando una leve melodía susurra en mi oído. 
Esas sutiles notas, llenas de un significado implícito, recorren mis sentidos, alterándolos. Me abato, la melancolía me acorrala y no puedo escapar de ella.
A pesar del tiempo que ha pasado, esa canción siempre me traerá recuerdos, bonitos recuerdos, que hacen imposible contenerme las lágrimas, al recordarlos [...]
 Y es cuando, en el momento en el que los efectos de la melancolía cohesionaron completamente, la melodía se interrumpe. Tiene una llamada perdida. 
La razón por la que puedo soportar estos recuerdos, la razón por la que sonreír de nuevo, se concentran en ese toque.

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